La industria del auto de la UE necesita estrategia, no más protección
Bruselas debería acompañar la transformación del sector, no aislarlo con barreras que frenen innovación y competitividad.
La industria automovilística europea afronta presión por la electrificación, la competencia china y unos costes elevados. Según Bruegel, la respuesta no debe ser defender a ciegas el pasado, sino un plan industrial claro para pilotar la transición.
Para Italia, donde el automóvil sigue siendo clave para empleo y cadenas de suministro, la prioridad no es proteger los modelos tradicionales, sino acelerar en baterías, software y nuevas competencias. Sin inversión y reglas estables, Europa puede acabar persiguiendo a sus rivales.